La epilepsia se manifiesta por movimientos corporales incordinados, pérdida o alteración de la conciencia y en ocasiones hiperactividad del sistema nervioso autóctono. Los signos que se observan son consecuencia de descargas neuronales anormales localizadas, que tienen el carácter de repentinas y esporádicas. Pueden incluso extenderse hasta invadir el tejido normal del cerebro, el tallo encefálico y el tejido de la médula espinal.
El origen de un foco epiléptico puede ser por un defecto congénito, traumas, alteraciones inflamatorias debidas a enfermedades infecciosas, abcesos, neoplasias o alteraciones vasculares. También existen factores que influyen más o menos sobre la aparición de epilepsia, auque por sí mismos no sean causa directa, sí podrían influir en el trastorno, como son el nivel de glucosa en la sangre, fatiga, deficiencias nutricionales, estress, alteraciones endocrinas o la composición electrolítica del líquido extracelular.
Es frecuente que a lo largo de la crisis, el perro se orine encima, igualmente que presente crisis periódicas. Es necesario estudiar los factores desencadenantes. La base fundamental de la terapéutica está en un diagnóstico acertado y la elección del medicamento más adecuado. El tratamiento de la epilepsia depende del diagnóstico diferencial y los resultados del régimen terapéutico elegido.
Se trata de, en primer lugar, salvar la vida del animal cuando se halla en fase epiléptica aguda y en segundo lugar, prevenir las siguientes. Los medicamentos anticonvulsivos como el fenobarbital, la difenilhidantoina y primidona, actúan evitando la extensión de las descargas nerviosas patológicas al tejido nervioso normal. Estas sustancias no curan el tejido enfermo. Partiendo de esta base, hay que tener presente las limitaciones de estos medicamentos y sus normas de uso. Se necesitan varios días de tratamiento para que los medicamentos sean efectivos, por lo que el perro puede presentar episodios durante la primera fase del tratamiento. Algunos perros necesitan el tratamiento de por vida y otros, después de varios meses, si no reaparecen los ataques, se puede retirar el mismo.

El propietario de un animal epiléptico debe concienciarse y seguir con rigor las normas de la medicación que se establezcan.








